Si …

Si puedes man­ten­er la cabeza en su sitio cuan­do todos a tu alrede­dor
la pier­den y te cul­pan a ti.
Si puedes seguir creyen­do en ti mis­mo cuan­do todos dudan de ti,
pero tam­bién tol­eras que ten­gan dudas.

Si puedes esper­ar y no cansarte de la espera;
o si, sien­do engaña­do, no respon­des con engaños,
o si, sien­do odi­a­do, no incur­res en el odio.
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

Si puedes soñar sin que los sueños te domi­nen;
si puedes pen­sar y no hac­er de tus pen­samien­tos tu úni­co obje­ti­vo;
si puedes encon­trarte con el Tri­un­fo y el Desas­tre,
y tratar a esos dos impo­s­tores de la mis­ma manera.

Si puedes sopor­tar oír la ver­dad que has dicho,
ter­giver­sa­da por vil­lanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aque­l­lo por lo que has dado la vida,
y reman­garte para recon­stru­ir­lo con her­ramien­tas desgastadas.

Si puedes api­lar todas tus ganan­cias
y arries­gar­las a una sola juga­da;
y perder, y empezar de nue­vo des­de el prin­ci­pio
y nun­ca decir ni una pal­abra sobre tu pérdida.

Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y ten­dones,
a cumplir con tus obje­tivos mucho después de que estén ago­ta­dos,
y así resi­s­tir cuan­do ya no te que­da nada
sal­vo la Vol­un­tad, que les dice: “¡Resis­tid!”.

Si puedes hablar a las masas y con­ser­var tu vir­tud.
O cam­i­nar jun­to a reyes, sin menos­pre­ciar por ello a la gente común.
Si ni ami­gos ni ene­mi­gos pueden herirte.
Si todos pueden con­tar con­ti­go, pero ninguno en exceso.

Si puedes llenar el implaca­ble min­u­to
con sesen­ta segun­dos de esfuer­zo valiente,
tuya es la Tier­ra y todo lo que hay en ella,
y —lo que es más—: ¡serás un Hom­bre, hijo mío!

— Rud­yard Kipling, Escritor británico


Cita en Samarra

Vivía en Bag­dad un com­er­ciante lla­ma­do Zaguir. Hom­bre cul­to y juicioso, tenía un joven sirviente, Ahmed, a quien apre­cia­ba mucho. Un día, mien­tras Ahmed pasea­ba por el mer­ca­do, se encon­tró con la Muerte, quien le miró con una mue­ca extraña. Asus­ta­do, echó a cor­rer y no se detu­vo has­ta lle­gar a casa. Una vez allí le con­tó a su señor lo […]


Biografía

No cojas la cuchara con la mano izquier­da.No pon­gas los codos en la mesa.Dobla bien la servil­leta.Eso, para empezar. Extraiga la raíz cuadra­da de tres mil tre­scien­tos trece.¿Dónde está Tan­gani­ka? ¿Qué año nació Cer­vantes?Le pon­dré un cero en con­duc­ta si habla con su com­pañero.Eso, para seguir. ¿Le parece a ust­ed cor­rec­to que un inge­niero haga ver­sos?La […]


Elogio del vivir

Ama tu ofi­cio, tu vocación, tu estrel­la, aque­l­lo para lo que sirves, aque­l­lo en que real­mente, eres uno entre los hom­bres, esfuérzate en tu que­hac­er como si de cada detalle que pien­sas, de cada pal­abra que dices, de cada pieza que colo­cas, de cada mar­tilla­zo que das, dependiese la sal­vación de la humanidad. Porque depende, créeme. Si […]


El hombre en busca de sentido

La vol­un­tad de sen­ti­do es la moti­vación pri­maria del ser humano.” “Debe­mos apren­der por nosotros mis­mos, y tam­bién enseñar a los hom­bres deses­per­a­dos, que en real­i­dad no impor­ta que no esper­e­mos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros.” “Qué ver­dad encier­ra la afir­ma­ción de Dos­toyevs­ki cuan­do define al hom­bre como el ser que se […]


Llegar a alguna parte

[…]—¿Podrías decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de aquí? —Depende mucho del pun­to adonde quieras ir —comen­tó el Gato. —Me da casi igual dónde —dijo Ali­cia. —Entonces no impor­ta qué camino sigas —dijo el Gato. —…siem­pre que llegue a algu­na parte —añadió Ali­cia, a modo de expli­cación. —¡Ah!, seguro que lo con­sigues —dijo el Gato—, si […]


Pureza de corazón

Se trata­ba de dos ermi­taños que vivían en un islote cada uno de ellos. El ermi­taño joven se había hecho muy céle­bre y goz­a­ba de gran rep­utación, en tan­to que el anciano era un descono­ci­do. Un día, el anciano tomó una bar­ca y se desplazó has­ta el islote del afama­do ermi­taño. Le rindió hon­ores y le pidió instrucción […]


La princesa cavaller

… No te’ls creguis quan et digu­in que les prince­ses tenen els cabells llargs i rossos i la pell fina com pa d’àngel. Algunes tenen el cabell curt i rabiosa­ment negre, i van a cav­all o en bici­cle­ta per tot arreu, i es fan crostes als genolls i s’em­pas­tifen les mans i els peus i neden despul­lades en l’aigua gela­da del riu i després s’eix­uguen al […]


Paso a paso

La vida se hace más fácil cuan­do te das cuen­ta de que no tienes que tratar con más de un momen­to cada vez. – Thich Nhat Hanh, Mae­stro Zen vietnamita


Ciudadano del mundo

Yo soy español inte­gral y me sería imposi­ble vivir fuera de mis límites geográ­fi­cos; pero odio al que es español por ser español nada más, yo soy her­mano de todos y exe­cro al hom­bre que se sac­ri­fi­ca por una idea nacional­ista, abstrac­ta, por el sólo hecho de que ama a su patria con una ven­da en los ojos. […]