Hay que tener aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades pequeñas. – Heinrich von Stein, Filósofo y poeta alemán
Sobre la seriedad de la vida
No os toméis la vida demasiado en serio; de todas maneras no saldréis vivos de ésta. – Bernard le Bovier Fontenelle, Escritor y científico francés
El hombre del espejo
Cuando logres tu deseo en la lucha por vencer y el mundo te haga rey por un día, ve al espejo y obsérvate bien, a ver qué te dice el hombre que mira. Ni tu padre, ni tu madre o tu mujer serán en la vida tus jueces; la sentencia que busca tu ser será la de aquel que te mira de frente. Pensarán que eres un chico estupendo y te dirán que eres maravilloso, pero el del espejo te llamará zopenco si no le puedes mirar a los ojos. Procura agradarle sin pensar en el resto, pues él será quien…
¿Qué es vivir?
[…] La vida, en efecto, deja un margen de posibilidades dentro del mundo, pero no somos libres para estar o no en este mundo que es el de ahora. Cabe renunciar a la vida, pero si se vive no cabe elegir el mundo en que se vive. Esto da a nuestra existencia un gesto terriblemente dramático. Vivir no es entrar por gusto en un sitio previamente elegido a sabor, como se elige el teatro después de cenar ‑sino que es encontrarse de pronto, y sin saber cómo, caído, sumergido, proyectado en un mundo incanjeable, en…
Oda al Garabato
Oh, garabato de mi líquido ocular. Te observo acechando en la periferia de mi visión, pero… Cuando quiero mirarte… Sales disparado. ¿Éres tímido, dulce garabato? ¿Por qué sólo cuando consigo ignorarte retornas al centro de mi ojo? Oh, mi garabato. Tranquilo, yo te perdono. – Stewie Griffin
Sobre la humanidad de la guerra
Por una caprichosa decisión de las mentes, se ha dado en pensar que las guerras son un hecho anómalo en la biología humana, siendo así que la historia lo presenta en todas sus páginas como cosa no menos normal, acaso más normal que la paz. – José Ortega y Gasset, España Invertebrada
Aniversario
En el aniversario de Pipo acudieron tres gatos. Uno comía pipas, el otro comía pistachos y el tercero no comía. Ese jugaba a los dados. – Homo Humilis