El bien de la humanidad

El bien de la humanidad debe con­si­s­tir en que cada uno goce al máx­i­mo de la feli­ci­dad que pue­da, sin dis­minuir la feli­ci­dad de los demás. – Aldous Hux­ley, Nov­el­ista, ensay­ista, críti­co y poeta inglés


Estrategia vital (I)

Hay que ten­er aspira­ciones ele­vadas, expec­ta­ti­vas mod­er­adas y necesi­dades pequeñas. – Hein­rich von Stein, Filó­so­fo y poeta alemán


Sobre la seriedad de la vida

No os toméis la vida demasi­a­do en serio; de todas man­eras no sal­dréis vivos de ésta. – Bernard le Bovi­er Fontenelle, Escritor y cien­tí­fi­co francés


El hombre del espejo

Cuan­do logres tu deseo en la lucha por vencer y el mun­do te haga rey por un día, ve al espe­jo y obsér­vate bien, a ver qué te dice el hom­bre que mira. Ni tu padre, ni tu madre o tu mujer serán en la vida tus jue­ces; la sen­ten­cia que bus­ca tu ser será la de aquel que te mira de frente. […]


¿Qué es vivir?

[…] La vida, en efec­to, deja un mar­gen de posi­bil­i­dades den­tro del mun­do, pero no somos libres para estar o no en este mun­do que es el de aho­ra. Cabe renun­ciar a la vida, pero si se vive no cabe ele­gir el mun­do en que se vive. Esto da a nues­tra exis­ten­cia un gesto ter­ri­ble­mente dramáti­co. Vivir no […]


Oda al Garabato

Oh, gara­ba­to de mi líqui­do ocu­lar. Te obser­vo acechan­do en la per­ife­ria de mi visión, pero… Cuan­do quiero mirarte… Sales dis­para­do. ¿Éres tími­do, dulce gara­ba­to? ¿Por qué sólo cuan­do con­si­go igno­rarte retor­nas al cen­tro de mi ojo? Oh, mi gara­ba­to. Tran­qui­lo, yo te per­dono. – Stewie Griffin


Sobre la humanidad de la guerra

Por una capri­chosa decisión de las mentes, se ha dado en pen­sar que las guer­ras son un hecho anó­ma­lo en la biología humana, sien­do así que la his­to­ria lo pre­sen­ta en todas sus pági­nas como cosa no menos nor­mal, aca­so más nor­mal que la paz. – José Orte­ga y Gas­set, España Invertebrada


Aniversario

En el aniver­sa­rio de Pipo acu­die­ron tres gatos. Uno comía pipas, el otro comía pis­ta­chos y el ter­cero no comía. Ese juga­ba a los dados. – Homo Humilis