Elogio del vivir

Ama tu oficio,

tu vocación,

tu estrel­la,

aque­l­lo para lo que sirves,

aque­l­lo en que realmente,

eres uno entre los hombres,

esfuérzate en tu quehacer

como si de cada detalle que piensas,

de cada pal­abra que dices,

de cada pieza que colocas,

de cada mar­tilla­zo que das,

dependiese la sal­vación de la humanidad.

Porque depende, créeme.

Si olvidán­dote de ti mismo

haces todo lo que puedes en tu trabajo,

haces más que el emper­ador que rige

automáti­ca­mente sus estados;

haces más que el que inven­ta teorías universales

sólo para sat­is­fac­er su vanidad,

haces más que el políti­co, que el agitador,

que el que gobierna.

Puedes des­deñar todo esto

y el arreg­lo del mundo.

El mun­do se arreglaría bien el solo,

sólo con que cada uno

cumpli­era su deber con amor,

en su casa.

Joan Mara­gall

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